viernes, 26 de septiembre de 2008

Desde Córdoba y Sao Paulo han escrito al blog del VII PGLA

La hermosa ciudad de Córdoba, la segunda en importancia en Argentina

Jorge Adino de Bernardo dijo:

Estimado Jorge:

Como te había anticipado le envié un correo a Esteban López Escobar para que nos informe sobre los interrogantes planteados por los PGLA en cuanto a los detalles de la convocatoria, visas y otros temas afines- Le manifesté que estamos en tiempo para que cada uno pueda organizar su viaje, conociendo los detalles de la gran convocatoria- Seguramente Sofía Villegas y Marisol podrán darle una mano próxima y nosotros a la distancia- Nos estamos comunicando mientras van ingresando otros PGLA a la rueda.
Un cordial abrazo
Jorge Adino De Bernardo


Marialis Maluf nos relató:
Marialis y sus visitantes en Sao Paulo

Queridos todos;
No imaginan la alegría, la felicidad enorme que he tenido el sábado pasado, cuando reencontré Maria Luisa Estrada, después de 27 años!
Si, la última vez que nos vimos fue en el siglo pasado! En Medellín, el 1981, cuando me hospedó en su casa, por ocasión del I Encuentro del PGLA!
En aquella época, ella tenía 2 hijitos pequeñitos. Pues ahora son 7, ya grandecitos.
Eso mismo, siete y una nuera, es decir, luego serán 14 más los nietos, los bisnietos, en fin una linda y distinta familia para el siglo XXI!
Aquí en Sao Paulo, pasamos pocas horas juntas, ella, su marido Juan Francisco y yo, en una alegre tarde de recordaciones, con gusto de "quiero más, mucho más"!
Así, que animaos todos en venir a encontrarme, que gustazo me dan! Es solo llegar. Y por favor, que no sea por pocas horitas, pero al menos algunos días para podernos salir y disfrutar juntos lo bueno que es tener amigos por todas partes y de todos lados, y lo fantástico que es tener amigos desde hace 30 años !
Arriba el ánimo! Les espero!
Les envío unas fotos que tomamos en mi apartamento, el 21 de septiembre. Maria Luisa, aún con sus 7 hijos sigue delgada y guapísima! Mientras yo, sin ningún hijo, cada día más gordita, un horror, verificarán con sus propios ojos en las fotos que siguen!
Muchos besitos a todos y hasta muy pronto, sea donde sea
!De la gorda María Alice Maluf!

Comentario del Editor:
Agradecemos la correspondencia que llega de tarde en tarde y mucho más agradeceremos a quienes nunca lo han hecho, si lo hacen.


domingo, 21 de septiembre de 2008

Marialis Maluf, de Brasil, 30 años después

Nuestra Marialis, 30 años después (1)
El editor de este blog de la séptima promoción del PGLA, por motivos de trabajo y profesionales, abandonó por casi dos meses el trabajo de inserción de la información recibida.

Tras revisar la correspondencia electrónica me he encontrado con un envió de nuestra querida amiga y compañera, Marialis Maluf, desde Brasil, fechado el 25 de agosto que me apuro en editarlo, material gráfico incluido.

Les recuerdo a todos reactualizar, de manera efectiva, sus ofrecimientos de remitir colaboraciones. Una o dos cuartillas sobre su “vida” en los últimos 30 años, y material gráfico, es lo único que deben enviar a jaguirrech@gmail.com. ¡Apurarse, por favor!

Marialis nos dijo:

Queridos todos;

Cuanto tiempo sin verlos!

En primer lugar, perdones por escribir en "portuñol". Es que ya me hace muchísima falta practicar al Castellano, in loco .

Ya bien pensando en eso (ojos !) tengo muchas ganas de irme a España por unos 10 días, a comienzos de octubre.

Me gustaría unir el agradable al más agradable aún, es decir , viajar y encontrarlos, sea para un café o una copa de vino.

Necesito aires europeos, saber que pasa en el Primer Mundo, quiero reciclarme, saber cosas nuevas, me explico?

Pregunta : hay algún congreso/o seminario/ o charlas/o Jornadas /o encuentros de periodistas, de comunicadores, de cualquier cosa relacionada con nuestra profesión (periodismo y public relations , web) , programada para octubre-noviembre del 2008, en España, para los ex-alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra ? Puede ser en Pamplona, Barcelona, Madrid, sea dónde sea (no vale en Brasil !)

La buena novedad: cerré mi oficina, la alquilé completa, solo saqué los libros, dejé lo demás y con derecho a usar el anfiteatro para cursos (....quizás lo use para media training ) y la sala de reuniones, cuando necesario ( es decir, casi nunca ..... )
Volví a trabajar en mi viejo estilo "home office" (solamente uno teléfono fijo, 2 celulares, 1 smartphone balckberry , un notebook y mi coche, nada más! sin secretarias, sin asistentes, sin estagiários, sin empleados, una maravilla) , y con una condición muy clara: solo trabajo para clientes que me gustan. No hay dinero que me haga trabajar para gente más "difícil" o "menos educada" ! Conclusión: de un total entre 8 y 12 clientes hasta el 2006, hoy día tengo apenas 3 clientes, que me pagan muy poco, pero me encanta atenderlos. Estoy durísima, pero mucho, mucho más feliz ! Una impagable sensación de "free again" !!!
Para que vean lo feliz que estoy les envío dos fotos mías, en una fiesta, flash back, años 60, acá, en São Paulo, hace unos 2 meses. Gordita, gordita ( eso si, lo único que me deja infeliz, la gordura !) .

Por favor, anoten mi nueva dirección( incluso para cartas):
Rua Barão de Capanema, 76 - apto. 52 CEP 01411-010 - São Paulo - SP - Brasil - ' ( 55 - 11) 3085-7478 È (55 - 11) 9625-0587

Esperando recibir respuestas afirmativas sobre congresos, etc, les dejo un fuerte abrazo, con "saudades" y cariño.

Muchas gracias y hasta pronto, de la amiga brasileña

Maria Alice Maluf
MAJMALUF Assessoria de Comunicação
' (11) 3085-7478 È (11) 9625-0587
Email:
malice@majmaluf.com.br, central@majmaluf.com.br
Web:
www.majmaluf.com.br


Nuestra Marialis Maluf, 30 años después (2)


domingo, 24 de agosto de 2008

Pamplona, 30 años después

En el ingreso al moderno edificio que ocupa nuestra Facultad

La muy querida portada de la UNAV

Alicia en el Cafe Iruña que todos conocimos

Alicia Achimon Hirsch, que formó parte del IX PGLA en representación de Argentina, estuvo recientemente en la hermosa ciudad española que hace 30 años albergó al VII PGLA y ha tenido la bondad de enviarnos algunas fotografías, una selección de las cuales las publicamos a continuación.



A fin de provocarnos la más intensa envidia, Alicia hizo su envío con un texto previo que lo copiamos a continuación:



Hola



Aquí les envío algunas fotos que saqué hace pocos días en Pamplona, para que busquen en sus recuerdos, de casi 30 años, esas imágenes que han quedado grabadas en algún lugar de la memoria.






Les cuento que encontré España re cambiada!!! Maravilloso el avance que han hecho. Estuve en la EXPO ZARAGOZA una feria mundial que este año estuvo dedicada al AGUA, (y su relación con la ecología y el problema que tiene el planeta por el recalentamiento global).



Realmente fue una experiencia increíble pues participaron 150 países del mundo. De allí hicimos un salto a Barcelona que está lindísima!!!... me costó reconocerla luego de tanto tiempo.



Y por supuesto quise pasar aunque sea un día por Pamplona para volver a verla luego de tantos años, al menos yo no había tenido ocasión de regresar desde el PGLA.



Un abrazo grande!



Alicia






Comentario del Editor: Agradecemos el envío de Alicia y de todos los que puedan llegar en el futuro. Solo una recomendación estrictamente técnica, que será comprendida por cualquier periodista: al enviar fotografías deben incluirse los textos respectivos que expliquen a que se refieren las mismas. Los pies de fotografía como se denominan esos textos, que constan en este blog, han sido redactados “a ciegas” y quizás no contengan equivocaciones.

domingo, 17 de agosto de 2008

Por el camino del PGLA

Escribe Jorge Adino De Bernardo
Córdoba, República Argentina
II y VII PGLA, 1973 y 1978
Agosto 11, 2008

Tratar de recrear los sentimientos, las vivencias y las experiencias de fechas distantes en el tiempo, no es tarea fácil cuando el acontecer cotidiano no tiene los componentes necesarios para fijarlos en la memoria, asemejándose a hojas de otoño que se las lleva el viento.

Algo totalmente distinto nos sucedió a quienes el destino nos puso en el camino del PGLA, y precisamente hablo en plural interpretando el sentir común de quienes tuvimos la ocasión de pasar por la entonces joven y pujante Universidad de Navarra a través de la naciente Escuela de Ciencias de la Información.

La conjunción de la Fundación Aktion Adveniat de Alemania, dirigida por Monseñor Emile Sthele y de un conjunto de visionarios de la Universidad de Navarra, entre los que se encontraban Alfonso Nieto, Ismael Sánchez Bella, Carlos Soria, José Tallón y Francisco Gómez Antón (incansable e inagotable difusor del PGLA), posibilitaron junto a un eximio cuerpo de profesores poner en marcha un enfoque distinto de los pos grado en periodismo y ciencias de la información.

Describir esta actividad académica es a la vez reconocer que una adecuada búsqueda personal y curricular de los aspirantes, posibilitaba a los entrevistadores observar cuales eran los contenidos y las expectativas que podían ser correspondidos en el término de un semestre en Pamplona, para que una vez en sus respectivos lugares de origen, cada profesional tuviese la ocasión de multiplicar sus vivencias y experiencias logradas, tanto en medios de comunicación como en los centros de estudios a los que pertenecían.

Con el correr de los años los resultados fueron fructíferos y en su mayor parte los integrantes del PGLA ocuparon y ocupan altas funciones en este quehacer, que en la actualidad complementariamente a los sistemas educativos formales, tienen mucho que ver con la formación de la persona por el grado de incidencia de los multimedia.

Esta formación, abarcó el tratamiento de la información, sus repercusiones , límites deontológicos, las nuevas tecnologías que empezaban a modificar los sistemas de trabajo en el plano gráfico, radial y audiovisual, siendo afianzada con la reflexión filosófica del rol del hombre ante sus semejantes, posibilitando consolidar y actualizar los conocimientos con el enfoque humanista que caracteriza a la Universidad, haciendo lugar a que la libre discusión de ideas superara toda otra intencionalidad política o ideológica.

Básicamente se trataba que cada participante tuviera acceso a la mayor información posible, al intercambio de ideas y experiencias con profesionales de distintas naciones latinoamericanas y conferencistas provenientes de distintas latitudes.

Tanto en las aulas, como en las reuniones sociales, viajes de estudios por centros de comunicaciones y organizaciones europeas, como en lo cotidiano de vivir en Pamplona, el aire de amistad y compañerismo que identificaba al PGLA era contagioso con las promociones españolas, que también nos presentaban los matices de cada región, haciendo lugar a un período de sana convivencia, grabado de tal forma en la memoria que será imposible de borrar, estableciendo otro hito que lleva implícito el reconocimiento y gratitud hacia quienes nos posibilitaron recorrer este camino y ahora con la ilusión de reencontrarnos en el 50 aniversario de la Facultad, siempre vigente y con el mismo espíritu en cada gestión con sus autoridades, cuerpo de profesores y personal que cobija afectuosamente a esta gran familia dispersa en la mas variada geografía.

sábado, 9 de agosto de 2008

El PGLA en el libro “La FCom 50 años preparando el futuro”



En la web de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra se ha publicado un adelanto del libro que preparan José Antonio Vidal-Quadras y Esteban López Escobar, con el diseño de Javier Errea, que se titulará “La FCom 50 años preparando el futuro”, con la siguiente explicación liminar disponible en la página http://www.unav.es/fcom/50/hitos/index.htm


El Programa de Graduados Latinoamericanos



La obra incluirá entre los hitos de estos 50 años de la FCom dos textos referentes al PGLA, que los copió a continuación en forma textual y con sus respectivas fotografías y pies explicativos.

1972 Comienza el PGLA
Escribe Francisco Gómez Antón


Unos 400 comunicadores de 13 países han cursado el Programa de Graduados Latino Americanos
Entre 1972 y 1990, cuatrocientos profesionales de la comunicación de trece países americanos cursaron este programa, financiado por la Fundación alemana Aktion Adveniat de Ayuda al Desarrollo.


El programa tuvo un éxito espectacular, pese a que: la sobrecarga de trabajo era continua; la cuantía de las becas, muy ajustada; el ambiente, de ciudad pequeña; el frío, implacable casi todo el tiempo; las comidas, a deshora y extrañas, sin bifes de chorizo ni frijolitos ni chiles ni aguas de colores ni palta ni nada de nada; y el habla normal de acento tan duro, que parecía estuviera enojado todo el mundo. Pero estos factores “negativos” se veían contrarrestados sin especial dificultad por otros como los siguientes:



- La calidad de los participantes: veinticinco como máximo, seleccionados de entre unos trescientos, más de un centenar entrevistados en su país de origen.
- La convivencia estrecha, durante medio año, con colegas de otros países; porque les permitía analizar más de cerca la realidad del continente, y superar las barreras de la incomprensión cultural o ideológica.
- La comunicación resultante de ello, y la consiguiente colaboración efectiva de muchos en proyectos multinacionales diseñados en el marco del Programa.
- La aproximación a Europa y su cultura, en dos viajes de estudio durante el Programa y, normalmente, otro personal al acabarlo, con frecuencia en busca de raíces familiares (nunca falta para confirmarlo algún gallego, vasco, asturiano, o incluso siciliano).
- La “inmersión” prolongada en una Universidad que presta atención prioritaria a un “ambiente” en el que se respiran y absorben como por contagio los principios y valores en que se funda la dignidad del ser humano: respeto a la libertad, sentido de responsabilidad, amor a la verdad, lealtad, etc. El atractivo de ese “ambiente” es, sin duda alguna, lo que la mayoría de los participantes en el PGLA recuerdan sobre todo lo demás.
- La inserción activa en el Programa, merced al contacto continuo de todos entre sí y con la Facultad. A tal efecto, se pusieron en marcha un par de balbucientes experiencias precursoras del sin par “Faustino”: las Cartas Circulares y las Tertulias radiofónicas en frecuencias de aficionados.
- La impulsión de los Encuentros Internacionales del PGLA en Medellín (1981, primero organizado en un jardín botánico y por sólo mujeres); Viña del Mar (1985, con terremoto incluido); Buenos Aires (1989, declarado de Interés Nacional, con más de 400 asistentes: profesionales de los medios, académicos, empresarios y diplomáticos); y Monterrey (1990, para asegurar la continuidad de la última edición del PGLA con las primeras de otros programas de la Facultad diseñados específicamente para América).
- El saberse partícipes de una experiencia pionera, cuyo prestigio abrió a la Facultad de par en par las puertas de todo el continente americano.


Foto 1 En la imagen de la izquierda, los participantes en el IX PGLA se fotografían al acabar el curso: Paco Gómez Antón y Aires Vaz intentan coordinar a los fotógrafos.


Foto2 A la derecha, miembros del PGLA de 1976 actúan en la fiesta del patrono de la Facultad en el Hotel Tres Reyes de Pamplona


Como Director del PGLA tuve la fortuna de recorrer América de arriba abajo dieciséis años, y ver cómo la buena marcha del Programa obligaba a encajar en la agenda más tareas cada vez, que habrían quedado desatendidas de no haber incorporado otros profesores a los viajes anuales de los últimos cuatro o cinco años. Pero la atención prioritaria de la agenda se dio siempre a los reencuentros con los exalumnos, cuya colaboración fue y sigue siendo inestimable varias décadas después. Tales reencuentros son parte importante de la memoria histórica del Programa, y se consolidaron a lo largo de los años en docenas de tertulias sin jet-lag ni relojes a la vista.


La mayoría de quienes cursaron el Programa trabajan hoy, difundiendo su espíritu, en medios de comunicación de sus países de origen, o dispersos por el ancho mundo como corresponde a su profesión nómada y viajera. Y no pocos colaboran en la formación de profesionales de la comunicación, en más de cincuenta universidades del mundo entero. Aparentemente, pues, “el futuro ha comenzado”… con buen pie.
---Francisco Gómez Antón fue director del Programa de Graduados Latino Americanos de la Universidad de Navarra.


1981 Medellín: primer encuentro PGLA
Escribe Carlos Soria



Los encuentros con los graduados latinoamericanos son una de las anclas de nuestras vidas


Primero llegaron a América nuestras almas. Después, nuestro cuerpos. Al final, la nostalgia incubada en todos los años pamploneses del PGLA se curó y se hizo dulce cuando nuestros ojos -del alma y del cuerpo- se inundaron de la América que habíamos soñado en el Campus de la Universidad de Navarra. En Medellín, en Buenos Aires, en Viña del Mar (Chile) fuimos felices una vez más. Aquellos Encuentros de los egresados del Programa de Graduados Latinoamericanos (PGLA) en Ciencias de la Comunicación y Periodismo, se han convertido -ya, para siempre- en una de las anclas de nuestras vidas.


En 1981, en Medellín, la ciudad de la eterna primavera a pesar de los pesares, donde los paisas cantan al hablar, el Primer Encuentro se alió con su Jardín Botánico. Un lugar de maravilla que han elegido para sí las orquídeas más bellas del mundo y los lagos mansos y azules llenos de nenúfares. Su aroma, la quietud del Jardín en las horas del atardecer, y la emoción desbordada de aquel Primer Encuentro, recordaban a Luka Brajnovic que el Paraíso existió y existirá para todos los hombres y mujeres de corazón limpio.



Foto3 Todos los asistentes al I Encuentro Internacional del Programa de Graduados Latinoamericanos, fotografiados en el Jardín Botánico de Medellín. Entre los presentes, los profesores de la Facultad Luka Brajnovic, Manuel Casado, Esteban López-Escobar, Francisco Gómez Antón, Carlos Soria y Miguel Urabayen.


En Buenos Aires, el Encuentro fue más urbanita, como corresponde al estilo de una ciudad encantada que es al tiempo Madrid, París, Londres, un mar hecho río, y otro mar -verde, de hierba- hecho Pampa. En el Hotel Plaza, en el célebre Hotel Plaza y en la Plaza de San Martín a donde se asoman sus fachadas, quedaron también para siempre nuestras miradas. Fue un Encuentro de amplias resonancias: con decir que hasta el Presidente de la República, el Dr. Alfonsín, nos fue a saludar…


Foto4 Miguel Urabayen, Carlos Soria, Esteban López-Escobar y Luka Brajnovic, descendiendo del avión a su llegada al aeropuerto colombiano de Medellín


Y en Viña del Mar, esa perla delicada que flota en el Pacífico, nuestras chilenas y nuestros chilenos del PGLA grabaron a fuego en todos nosotros su pasión por el periodismo de calidad, y su delicadeza sin límites. A pesar de nuestro escepticismo ante las instrucciones que nos dieron nada más llegar, la noche de nuestra despedida tuvimos un terremoto de intensidad cercana a 6 en la escala Richter…


Sobre las dos de la madrugada, los pájaros ensordecieron la noche con sus gritos desesperados de terror; luego, se hizo el silencio y desde lejos, desde muy lejos, se fue acercando un ruido sordo y oscuro que nacía de las entrañas de la tierra, y al instante todo empezó a moverse, sin piedad, sin esperanza, sin terminar…


Fue la protesta de nuestros chilenos -tal vez demasiado aparatosa- porque nos íbamos…
---Carlos Soria fue decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra.

viernes, 25 de julio de 2008

FCom: 50 años preparando el futuro

La edición número 46 de “Perspectivas del mundo de la comunicación”, trae en su nota de apertura una referencia a la celebración, el próximo año, del primer cincuentenario de vida de la Facultad de Comunicación (FCom) de la Universidad de Navarra.

Ese texto que incluye una brevísima referencia al PGLA, realiza algunas reflexiones sobre la labor cumplida en medio siglo de vida, que este blog quiere hacer participes a todos sus lectores, por lo que se lo transcribe en forma completa a continuación.

Ernesto García Alesanco, un argentino de la primera promoción del Instituto de Periodismo, cuya continuación es la actual Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, solía cantar aquel emocionante tango “Volver”, uno de cuyos versos dice “que veinte años no es nada”. Entonces, cincuenta serían dos veces y media “nada”. Pero no es así: estos 50 años de investigación y enseñanza del periodismo y la comunicación en Pamplona han sido una formidable preparación para el futuro; de ahí el título de estas líneas.

Trataremos de celebrar el curso 2008-2009 a lo grande; no como nostálgicos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino comprometiéndonos a que el futuro sea mejor que los extraordinarios años pasados hasta ahora. Y, para ello, contamos contigo.

El día 16 de mayo de 2009, que puedes anotar ya en tu agenda y proteger para evitar posibles compromisos que te impidan estar en Pamplona en esa fecha, será la “traca final” de todo un curso en el que las cosas habituales se celebrarán con el color de las bodas de oro, y en el que habrá momentos “estelares” en los que participarán millares de personas.

La Facultad, contando con los profesores antiguos y actuales, los graduados, los que cursaron el PGLA (Programa de Graduados Latino Americanos), los doctores, los que obtuvieron sus grados en los Máster (de Gestión de Empresas de Comunicación y de Comunicación Política y Corporativa) y los estudiantes actuales, constituye una comunidad de mas de 7.000 personas, repartidas por todos los continentes, ejerciendo su profesión en las más variadas actividades del mundo del periodismo y de la comunicación en general.

Te agradará saber, si aún no te ha llegado la noticia, que, primero, el grupo brasileño Globo (uno de los grupos mediáticos más fuertes de América) y, después, el Gobierno de Navarra han propuesto a nuestra Facultad como candidata para el premio Príncipe de Asturias en la modalidad de “Humanidades y Comunicación”. Nos consta, aunque no conocemos los detalles, que ha habido centenares de adhesiones a la propuesta llegadas de países muy diversos, campos diferentes y niveles también distintos. Aún puedes unirte tú también a esta iniciativa.

Estos días, por diversas razones, hemos hablado con numerosos antiguos de distintas promociones, ocupaciones diferentes y países variados. Hemos disfrutado una barbaridad, y también nos hemos emocionado con vuestras palabras, apoyo y muestras de cariño. El espíritu de la libertad ha sido capaz de generar una solidaridad fuerte, que se palpa cuando uno toma el teléfono o abre el correo electrónico.

Lo dicho: nos vemos en Pamplona, cuando quieras y, desde luego, el 16 de mayo del año que viene, para celebrar un gran reencuentro de amigos y compañeros que cerrará la agenda de actos de todo el curso. Entretanto, por favor, presta atención a la página web de la Facultad (
www.unav.es/fcom/), donde irás encontrando información útil. Puedes enviar tus sugerencias al profesor Esteban López Escobar (elef@unav.es) o a la secretaría de la Facultad (secretariafcom@unav.es). ¡Hasta pronto!



miércoles, 9 de julio de 2008

El PGLA según Don Francisco Gómez Antón *


El Programa de Graduados Latinoamericanos (PGLA) ....si mal no recuerdo... comenzó en 1972 y se impartió hasta 1990; que me tocó dirigirlo desde 1975; que fue el programa estrella de la Facultad durante los dieciocho años que duró; que cobró enseguida un gran prestigio en los medios periodísticos y académicos americanos; que sus graduados organizaron cuatro Encuentros Internacionales; que contribuyó decisivamente al desarrollo de las relaciones y servicios de la Facultad en toda América; y que muchos siguen todavía en contacto con ella y entre sí.

Dicho esto, lo normal sería que alguien preguntara: ¿Y qué más? O, si fuera colombiano: ¿Qué tal?, ¿cómo amaneció?, ¿qué hubo?, ¡como le fue?...¡y qué máaas?).Por si ocurriera, ahí va lo que sigue.

Aktion Adveniat

El PGLA se estableció a instancias de la Fundación alemana Aktion Adveniat, que financia cada año un número considerable de programa de ayuda a América Latina (gracias –por cierto- a la generosidad de los católicos, cuyo donativos navideños son sus únicos ingresos). En 1971 los directivos de la Fundación, conscientes de la importancia de los medios de comunicación en el proceso de evolución social, decidieron promover un nuevo programa, específicamente destinado el perfeccionamiento de profesionales de la información latinoamericanos.

Por razones obvias, tendría que impartirse en español. Pero montarlo en un país americano, cualquiera que fuere, podría despertar recelos en los demás. Por lo tanto, habría que realizarlo en algún lugar de España. Y la elección recayó en la Universidad de Navarra. En teoría, había otras opciones; porque en 1971 se habían fundado las dos primeras Facultades estatales de Ciencias de la Información, en las universidades de Madrid y Barcelona. Pero recién nacidas como estaban, carecían de experiencia. En cambio, la de Navarra llevaba ya trece años dedicada al análisis científico del fenómeno informativo y a la formación académica integral de profesionales de los medios, y tenía un prestigio indiscutible en España y fuera de ella.

Los acuerdos con Adveniat se establecieron para cinco años, renovables indefinidamente. A la sazón, era decano de la Facultad, Alfonso Nieto. La Fundación dotaría cada año 25 becas como máximo, que cubrirían los gastos de viaje, matrícula y ordinarios de los participantes. La Facultad los seleccionaría, y se encargaría de diseñar, organizar e impartir el Programa, en estrecho contacto con la Fundación. En honor a la verdad, hay que decir que el director de Adveniat, monseñor Emil Stehle, dejó siempre a la Facultad las manos libres , confiando en su pericia. Y que, gracias a ello, el Programa fue mejorando al paso que aumentaba su experiencia, sin intromisión de factores extra-académicos.

400 profesionales de 13 países

Lo cursaron cuatrocientos profesionales exactamente, de 13 países: México, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Cada año presentaban sus solicitudes unos 350 candidatos. La Comisión de admisiones preseleccionaba 120, mas o menos. A los preseleccionados les entrevistaba en sus países respectivos el director o algún otro profesor del Programa. Y a su regreso se procedía a la selección final, con participación del director de Adveniat, que solía ratificarla sin más.
Los viajes de selección eran maratonianos. Quince años seguidos (acompañados en algunos de ellos por Aires Vaz, Esteban López-Escobar, Carlos Soria o Manuel Casado), recorrí en cuatro o cinco semanas el continente de punta a punta, haciendo unas veinte escalas: dieciséis fijas, salvo excepciones (Sao Paulo, Asunción, Montevideo, Buenos Aires, Córdova, Santiago de Chile, Lima, Piura, La Paz, Quito, Bogotá, Medellín, San José de Costa Rica, Guatemala, México D.F. y Monterrey), y cuatro o cinco más, variables según los casos (Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia; Santa Rosa, Rosario, Mendoza; Valparaíso, Santa Cruz de la Sierra, Guayaquil, Cali, Panamá, Guadalajara, Mexicali…).

Además de las entrevistas de la selección, la agenda incluía con frecuencia otros quehaceres (visitas a medios de comunicación, ruedas de prensa, conferencias); y siempre, lo más esperado y grato; el reencuentro con los exalumnos del Programa hasta altas horas de la noche. De manera que estos viajes eran por principio un cocktail de actividades varias, con fuertes sobredosis de vigilias, madrugones, esperas de aeropuerto, vuelos con o sin sorpresa (mas bien con), cambios continuos de clima y altitud, comidas inusuales y preferiblemente picantes, e incidentes imprevisibles. Pero la verdad es que ni me enteraba; recuperaba en los vuelos los retrasos de sueño; ni siquiera podía imaginar lo que era el célebre jel-lag; cambiaba en un plis plás la clavija mental para adaptarme al ritmo del entorno; y no recuerdo haber tenido nunca problema alguno de salud, ni por las comidas ni por nada. ¡Cómo cambian los tiempos!

Aunque no había cupos por países y teóricamente todos los becarios podían proceder del mismo, las becas de cada año se repartían entre siete u ocho. Porque la convivencia con colegas de países y mentalidades diferentes durante seis meses dedicados al estudio y al intercambio de experiencias u opiniones diluía los prejuicios, facilitaba la comprensión mutua, neutralizaba las rivalidades crónicas entre vecinos, y consolidaba la amistad de unos con otros.

Diversidad grande y mutifacética

La diversidad enriquece, si se asume debidamente. Y en el PGLA era tan grande y multifacética, que la taxonomía convencional saltaba hecha pedazos al describirla. Ejemplo límite. En 1984, al comenzar el ciclo de lecciones que impartían cada año dos directivos del Miami Herald , pidieron, para orientarse, que alguien les explicara la composición del grupo. Tomó la palabra una alumna mexicana, y dijo con toda naturalidad:
-Somos 25 en total: 3 casados, 7 hombres, 4 brasileños, 10 mujeres y Salvador Guajardo.
¡Eso es calar fino en los matíces!..¿o no?

El PGLA comenzaba el 15 de enero, en pleno invierno y, a veces, con un palmo de nieve. De repente, la Facultad cobraba un tinte peculiar. Los estudiantes contemplaban, divertidos, la sobrecarga de pellizas y bufandas de sus nuevos compañeros, de habla suave y cantarina. Manolo , camarero entonces del Faustino, se regocijaba con la forma colombiana de pedir café: <>. La secretaria del Programa se quedaba muda ante preguntas como: <<¿Dónde puedo motilar (cortar el pelo) al niño?>>¿Cuánto cuesta un poyo pa-yevá? (pollo para llevar)?>>, <<¿Me puedes conseguir un porro (porrón)?>>, ¿A qué hora sale la liebre (autobus) a San Sebastián?>>. Y a los profesores del PGLA (y quizás más que a nadie a Miguel Urabayen) se les notaba en la cara lo satisfactorio que resulta trabajar con profesionales motivados, maduros y responsables.

360 horas de clase

Como el programa duraba sólo cinco meses y medio, requería dedicación intensiva. Los alumnos tenían 360 horas de clase (cuatro diarias, de lunes a viernes, durante 18 semanas); y destinaban al menos otras tantas a la elaboración de un estudio o proyecto, sobre el tema elegido por cada uno para asentar las bases de su ascenso profesional. La asistencia a las clases era masiva; los alumnos despachaban semanalmente con sus asesor respectivo; y al finalizar el programa, presentaban sus proyectos ante un tribunal de evaluación. La verdad es que la mayor parte de los proyectos eran muy buenos. Pero un brasileño excelente tuvo la mala suerte de que, mientras presentaba el suyo sufriera un infarto el presidente del tribunal, Ángel Faus. Durante años, tuvo que soportar las bromas de sus compañeros.

A la carga de trabajo se sumaban otras exigencias. Aunque las becas cubrían decorosamente las necesidades básicas, no daban de sí para otros gastos, de modo que había de apañarse con lo justo. Los alumnos de países tropicales pasaban tanto frío, que decían que en Pamplona había dos estaciones solamente: el invierno…y la del ferrocarril. Echaban en falta las comidas de sus tierras de origen (bifes de chorizo, dulce de leche, paltas, pisco, feijoada, mangos, chiles, carnitas con todo), aunque acababan aficionándose -¡que remedio!- a los pinchos de tortilla, por ejemplo. Acostumbrados como estaban a almorzar a las doce o doce y media, llegaban desfallecidos al final de las mañanas. Desde luego, terminaban comprendiendo que los españoles no hablamos como hablamos porque estemos enfadados, sino que aunque nos encontremos tan contentos como un tonto con un silbo. Pero mientras tanto iban de susto en susto: <>, <>.

Pese a todo, los participantes estaban encantados con su vuelta a las aulas y el revival de sus años estudiantiles. Además, el Programa incluía dos viajes de estudio: uno a Madrid y el otro a París y Londres (o Bruselas). Poca cosa, para tantas que merecen verse en la vieja Europa. Pero la mayoría de los alumnos se las componían para conocerla un poco más , antes de su regreso. Sobre todo, cuando venían predeterminados a encontrar sus raíces familiares dondequiera que estuvieran. En cualquier caso, uno de los aspectos del Programa más apreciado en las encuestas anuales de evaluación era, precisamente, que se desarrollara en Europa. Porque, para muchos, era al primer contacto directo con los orígenes de su cultura.

Objetivos del PGLA

Por otra parte, el Programa perseguía ( con bastante éxito, por cierto) tres objetivos fundamentales: 1) Actualizar los conocimientos y métodos de trabajo de los participantes, mediante el análisis de experiencias punteras y tendencias globales del sector informativo. 2) Ayudarles a asumir las exigencias deontológicas de la profesión, indispensable para su realización personal y el progreso de la sociedad. 3) Orientarles en la elaboración del proyecto más adecuado para su ascenso profesional inmediato.

De hecho estos ascensos se producían casi como regla general; lo cual reforzaba gradualmente el prestigio del Programa en los medios… y la solidaridad de los participantes con los demás de todas las promociones: <> se sentían unidos, por encima del tiempo y las fronteras.

Sin embargo, lo que más llamaba la atención era la permanencia de sus vínculos afectivos (y efectivos) con la Facultad. Gran parte de los exalumnos seguían en contacto con ella, colaboraban con ella como podían , volvían en cuanto tenían oportunidad de hacerlo… y se volcaban atendiendo en sus países a los profesores del Programa. Viajé muchas veces por América con colegas norteamericanos y europeos. Y siempre vi que les dejaba atónitos la cordialidad de nuestros reencuentros con los exalumnos del PGLA en todas partes. Porque consideraban que no era normal, dada la brevedad del Programa y los años transcurridos desde que lo cursaron.

* Tomado de la obra “Desmemorias” de Francisco Gómez Antón, EUNSA, abril de 2002, paginas 195 a 201